Sorprendentes colas se amontonaban en el Kafe Antzoki a treinta minutos de la actuación de estas tres bandas. Impactante el tirón mediático que tienen estos suecos, que han pasado de ser un grupo de culto reservado para eruditos del Death Metal, a ser idolatrados por unas huestes metaleras y, además, por un publico mucho mas general o enclavado en el progresivo. Y no es de extrañar ya que a pesar de una dilatada carrera de aproximadamente quince años deleitándonos con una fusión de sonidos, es ahora, o mejor dicho tras “Blackwater Park”, cuando han encontrado el tirón que querían. Pero para muchos OPETH no era el grupo de referencia a ver esa noche, ya que uno de los mitos del Death Metal americano en su vertiente mas fusionera nos deleitaba con su visita, generando expectación entre los clásicos, presentando su segundo disco tras quince años de ausencia discográfica y de su desbandada, CYNIC....





