“¡Y Dios se enfundó la guitarra! ¡Ese debe ser el titular de tu crónica!”, me vociferaba una de las muchas personas que se encontraban aquella noche del 29 de febrero en la sala madrileña Macumba, justo después de que se hubiese disipado el eco del último acorde de un concierto largo pero entretenido. En otras palabras, Dave Mustaine y sus Megadeth acababan de finalizar su concierto en la capital española, y este fan, como cualquier otro, había experimentado uno de los mejores ratos de su vida.....